Los vanos intentos de la Conaie de paralizar el país

Conaie marcha

Mientras la marcha de la Conaie avanza a Quito, la dirigencia de su brazo político, Pachakutik, anuncia un paro generalizado para obligar a ceder al Gobierno en sus consignas. No se trata solamente de los proyectos de ley de herencias y plusvalías, peor de integrarse al diálogo nacional sobre estos y otros temas. Aquí entra todo un cúmulo de aparentes reivindicaciones que se reducen a criticar la supuesta prepotencia del Gobierno.

La marcha que inició hace algunos días en Zamora Chinchipe y que tiene previsto llegar a Quito el 13 de agosto, requiere el redoblado trabajo de sus representantes, que en estos días han pedido el apoyo a múltiples organizaciones, para tratar de demostrar un alto nivel de convocatoria.

Uno de los gremios adscritos a las protestas es la Federación Médica Ecuatoriana. Su titular, Alberto Narváez, incluso exhortó a través del diario El Universo a los galenos a dejar de ofrecer sus servicios para plegar a las paralizaciones. Esta absurda idea no solamente que es incoherente, ya que los médicos se han beneficiado de un notable aumento en sus salarios; sino que además es ilegal.

En efecto, como consta en la misma Constitución, está terminantemente prohibido paralizar servicios básicos como salud, educación, transporte, energía eléctrica, telecomunicaciones, entre otros. Sin embargo, las autoridades del movimiento Pachakutik, que no piensan en más que en su propio beneficio, intentan convencer al gremio de médicos para que dejen de proveer un servicio crucial para la ciudadanía.

Naturalmente, este intento de cortar se verá frustrado por su absoluta falta de credibilidad. Basta hacer memoria y recordar que la Federación Médica confundió a sus miembros al difundir el rumor del tope de 13 dólares a las consultas privadas, rumor del que se hizo eco el mismo presidente Narváez. El Ministerio de Salud negó rotundamente esta falsedad que alarmó a miles de médicos.

Sin embargo, esta clase de iniciativas deben mantenernos atentos. Tratar de paralizar servicios básicos supondría un deliberado atentado contra la seguridad ciudadana, eso es a lo que la oposición precisamente nos quiere llevar. Esto forma una parte fundamental para entender la estrategia del golpe blando.

Y no es el único ejemplo. Aparte de oponerse al diálogo nacional, La Conaie ha intentado contar con el apoyo de transportistas, taxistas, gremios sindicales, entre otras organizaciones, para entorpecer el trabajo del resto de la ciudadanía. Sin embargo, no cuenta con el apoyo ni de sus propias bases, ya que algunas organizaciones indígenas de la Sierra centro se han opuesto rotundamente al paro, al igual que muchas otras federaciones campesinas y de indígenas de otras regiones del país. Así también, existen gremios como la Central  Unitaria de Trabajdores (CUT), que han manifestado abiertamente su apoyo al Gobierno de acogerse al diálogo nacional propuesto. Los únicos que se unen a esta marcha y al paro son los mismos de siempre: la derecha encabezada por Guillermo Lasso y Jaime Nebot.

La verdad es que mientras estas organizaciones que sin duda representan la mayoría de ecuatorianos no apoye iniciativas necias y violentas como las de la Conaie, la oposición no tendrá la capacidad de concretar un golpe de Estado. Las cosas van de mal en peor para una oposición cada vez más torpe y aislada, con menos apoyo popular y menos argumentos.

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