La presidencia perpetua de Rafael Correa (Plan V, 3 noviembre 2014)

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En las enmiendas no propusieron un período presidencial adicional, como en su momento lo hicieron Fujimori o Uribe. La apuesta (lenguaje que curiosamente han dejado de usar) es infinita, siendo, la única limitación la vida del presidente (Como los presidentes africanos: Mugabe, por ejemplo). Como los reyes.

Luis Verdesoto Custode

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Plan V y su visión derrotista frente a la reelección indefinida

La avalancha de críticas de la oposición y de su plataforma mediática no tardó en llegar, a partir de que la Corte Constitucional dio luz verde a la petición de la Asamblea Nacional para aprobar en el seno del legislativo un paquete de enmiendas dentro de las que figura la reelección indefinida de autoridades. Una de las reacciones más negativas es la expuesta por Luis Verdesoto Custode, quien en la revista digital Plan V, publicó el artículo “La Presidencia perpetua de Rafael Correa”.

El encabezado advierte un panorama nefasto para la democracia en el Ecuador, al aseverar que: “En las enmiendas no propusieron un período presidencial adicional, como en su momento lo hicieron Fujimori o Uribe. La apuesta (lenguaje que curiosamente han dejado de usar) es infinita, siendo, la única limitación la vida del presidente (…). Como los reyes”.

No cabe duda que insinuar que a través de las enmiendas constitucionales, el gobierno pretende instaurar un régimen monárquico en el país es un absoluto despropósito. Comparar la figura presidencial con la figura de un rey es un grave error, pues las monarquías están en el poder por herencia y no se someten a la aprobación popular. Parecería algo obvio, pero resulta necesario aclarar al autor que el Ecuador es una República democrática que elige a sus mandantes, por tanto, en ningún caso las enmiendas constitucionales, privan a los ecuatorianos de elegir y ser electos, simplemente amplía las posibilidades.

En ningún momento se ha dicho que las enmiendas constitucionales proponen la eternización del actual presidente, Rafael Correa, en el poder. La vida del presidente, como menciona el autor, no es la limitación: lo es la decisión de los ecuatorianos y ecuatorianas en las urnas, quienes nunca han tenido mayor libertar para elegir nuevas autoridades o reelegir las que hoy se encuentran en cargos de elección popular, es decir, presidente, asambleístas, prefectos, alcaldes, etc.

Plan V se ha caracterizado por presentar en sus artículos una postura contraria a las acciones y políticas emprendidas por el Gobierno actual, con lo que no sorprende que en este artículo se utilice argumentos sin fundamento. En efecto, Verdesoto parafrasea de forma arbitraria ciertos aspectos del discurso oficial: “Una vez que hemos logrado el poder (para el pueblo y el pueblo es Correa y PAIS) no lo soltaremos nunca, dice, en suma y edulcoradamente el discurso oficial”. Evidentemente, no es preocupación del autor tomar en cuenta los argumentos que hacen posible el debate en la Asamblea Nacional sobre la enmienda. El planteamiento que se ha sostenido no es no “soltar” el poder, sino más bien dar continuidad a un proyecto político que ha tenido grandes avances y transformaciones sociales, económicas y políticas en el Ecuador.

Quizá sería necesario que Plan V se planteara este tema con una perspectiva histórica estructural más amplia, y no solo criticar al Gobierno desde hechos coyunturales. Por ejemplo, el autor coincide en la postura de la oposición de que el “excesivo gasto público” genera un “clientelismo” sobre el cual, según Verdesoto, reside la base de simpatizantes de Alianza País. Es previsible que, la implementación de políticas públicas exitosas para mejorar el nivel de vida de las ecuatorianas y ecuatorianos, para la oposición no dejan de ser simples acciones con fines electorales. De esta forma, toda acción política en favor de las mayorías es denominada por la oposición como “demagogia” o “populismo”.

Luego, el autor advierte que este “despilfarro”, provocará un endeudamiento que tarde o temprano traerá consecuencias negativas para la economía nacional. Abogar por una política de austeridad, en la que se reduzcan la inversión social (salud, educación, bono de desarrollo humano, vivienda, etc.), cuando el país necesita de más inversión pública, es un argumento que coincide con las típicas recetas del FMI o del Banco Mundial, entidades que no se cansaron de imponer medidas económicas en contra del bienestar de la ciudadanía. No solo que estas medidas fueron impopulares, sino que además agudizaron la crisis que sufrió el país.

En todo caso, la alternabilidad de los poderes democráticos del Estado se mantiene intacta. Las críticas que se han publicado y las que se publicarán en los próximos días, seguramente tendrán algo en común: la incapacidad de la oposición para proponer un candidato fuerte de cara a las elecciones de 2017. Cuestionar la reelección indefinida es aceptar implícitamente su condición de perdedores en procesos electorales legítimos y transparentes.

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