Guillermo Lasso trata de olvidar su nefasto vínculo con el feriado bancario

Guillermo Lasso trata de olvidar su nefasto vínculo con el feriado bancario

Obsesionado en su intento de llegar a la Presidencia, el ex banquero Guillermo Lasso prepara una nueva campaña para proyectar su imagen de cara a las elecciones de 2017. El gran obstáculo para subir en las encuestas es el innegable vínculo del líder del movimiento Creo con el feriado bancario, uno de los episodios más nefastos de la historia del Ecuador, ya que millones de compatriotas tuvieron que migrar a Europa y Estados Unidos por el descarado robo sistemático que sumió al país en la miseria. Ahora, 15 años después de esa tragedia, Lasso alista una estrategia sencilla, incluso predecible: relanzar su imagen, hacerse ver como un banquero bueno y sobre todo olvidar su participación en la crisis del 1999.

Resulta fácil desmantelar su discurso. Basta con darse cuenta que Lasso fue uno de los  banqueros que financiaron la campaña de Jamil Mahuad, y que por este favor alcanzó cargos importantes como gobernador del Guayas y ministro de economía. Basta con darse cuenta de que el Banco de Guayaquil fue una de las entidades financieras privadas que más se benefició con la crisis y la posterior dolarización de la economía. La gran mayoría de los ecuatorianos somos conscientes de esto, es suficiente para ver las encuestas de los últimos 8 años. Sin embargo, no hay que confiarse de esto, ya que el poder de la repetición nos puede hacer olvidar.

Como es banquero, Lasso no escatimará gastos para promocionarse, se aprovechará de la maquinaria de la prensa privada para repetir una y otra vez que no tiene nada que ver con el feriado bancario, y en último caso, apelará a la confusión y el caos de aquellos tiempos para desfigurar la verdad a su conveniencia. Aquí es donde se debe tener cuidado, ya que el poder político estaba secuestrado por los poderes fácticos, lo que no hacía visible a los verdaderos responsables de la crisis.

La verdad es que el feriado bancario se comenzó a fraguar en 1994, durante la presidencia de Sixto Durán Ballén. En ese año se aprobó la Ley General del Sistema de Instituciones Financieras, un auténtico manual del fundamentalismo neoliberal que campaba en ese entonces. Con la absurda consigna de que “el mercado se auto regula”, se quitaron controles a los capitales financieros, lo que posibilitó a los banqueros a realizar préstamos vinculados, que no era otra cosa que prestarse a sí mismos a través de familiares, amigos o testaferros. De pronto se pusieron de moda las empresas fantasma, que sin mayores controles adquirían millonarios préstamos, que terminaron por desfalcar el capital de los bancos.

El primer caso representativo fue el del Banco Continental, que empezó a presentar un pésimo manejo financiero. Esta entidad que era propiedad de Leonidas Ortega Trujillo registró millonarias pérdidas, por lo cual fue intervenido por el Banco Central del Ecuador (BCE), entidad que también se manejaba al antojo de la banca privada.

En 1995, por gestión de Ana Lucía Armijos como titular de la Junta Bancaria y de Augusto De la Torre del BCE, el Banco Continental recibió 185 millones de sucres para salvarlo de la quiebra. Aún con este salvataje, el banco no tuvo liquidez y el BCE se hizo cargo de toda la deuda, perjudicando a miles de depositantes.

Guillermo Lasso, como presidente ejecutivo del Banco de Guayaquil, sabía de estos malos manejos. De hecho, este fue la primera operación que entretejió el manejo del sistema financiero para armar el caos financiero y poder hacerse con la fortuna que tiene ahora. Como es de conocimiento público, el Banco de Guayaquil fue la institución financiera que más Certificados de Depósito Reprogramable (CDR) canjeó al BCE, entregando anticipadamente solo el 40% de los depósitos de miles de personas que por necesidad, tuvieron que dejarse robar más de la mitad de sus ahorros.

Ahora, con todo ese dinero robado hace 15 años, Lasso propone olvidar el feriado bancario, pero esa mancha no se borrará nunca. No solo porque se enriqueció con dinero de los ecuatorianos de manera ilegítima, sino sobre todo porque el programa político que propone es exactamente igual al que lo llevo al ministerio de economía en 1999. Propone la libre entrada de “inversión” extranjera que precarizará las condiciones de trabajo de los ecuatorianos. Impulsa la privatización de servicios básicos como salud, educación o seguridad social, ya que afirma que el Estado “gasta demasiado” en esta deuda social. Promueve los tratados de libre comercio que destrozarán el aparato productivo nacional. Y lo peor, quitará nuevamente los controles al sistema financiero para que la banca haga lo que quiera con nuestros depósitos. La verdad es que con Lasso es muy probable que haya un nuevo feriado bancario.

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