Fraude “legalizado” para perennizarse en el poder (artículo de Carlos Vera)

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Los observadores de la Unión Europea dijeron en su informe sobre las elecciones del 2009 que no se realizaron en condiciones de equidad. Para las de febrero/2013, no los volvieron a invitar. Vinieron observadores hasta del África pero no de la U.E.! En el lenguaje claro aunque diplomático, “falta de equidad” significa desigualdad de oportunidades para los competidores o sea, que uno lo hizo con ventaja sobre el otro. Quedó claro en ese informe quién tuvo ventaja: Rafael Correa Delgado. Y en él  se detallaron algunos aspectos que evidenciaban uso prohibido y abuso abierto de bienes, mecanismos y recursos del Estado para la propaganda y campaña electoral del candidato Presidente. Es decir, hubo fraude aunque jamás usaron esa palabra los europeos.

Para leer artículo completo aquí.


El fantasma del fraude según Carlos Vera

La oposición trata de deslegitimar el proceso democrático del actual Gobierno. Carlos Vera, periodista con gran trayectoria en el país, ha compartido vía Twitter, un artículo en el que analiza lo que según él es un fraude electoral. La oposición planea distintos frentes para contraatacar una posible reelección de Rafael Correa a la presidencia en 2017.

El ex entrevistador de Ecuavisa, en su artículo titulado Fraude “legalizado” para perennizarse en el poder, comienza su crítica definiendo la “nueva modalidad de fraude” que se ha institucionalizado en el país. “Fraude no solo es la alteración de la voluntad popular depositada en las urnas sino también la operación previa destinada a facilitar esa violación”. Una campaña electoral, encaminada a atraer adeptos a un proyecto político, sin duda implica la posibilidad de que el electorado cambie de postura. Pero Carlos Vera ve fantasmas al acusar este simple procedimiento democrático como una alteración de la voluntad popular.

El activista político utiliza los anuncios en televisión emitidos desde el Gobierno Nacional, que en realidad tienen un afán informativo sobre las labores que se ejecutan desde el Ejecutivo, como instrumentos de campaña política, lo que, según Vera, ubica al opositor en desventaja. Pero ¿sería ético dejar de informar sobre el trabajo realizado a cuenta de que eso representa propaganda política? Más aún si desde los medios de comunicación privados existe también una campaña política permanente de la oposición que es considerada como “información”, no propaganda. En el mismo artículo Carlos Vera admite que promovió la postulación de varios candidatos opositores para ocupar distintas dignidades, eso también podría contar como campaña electoral injusta, ya que no da el espacio para otros líderes sociales, pero esto para Vera es absolutamente legítimo.

Vera olvida que la política también depende de un debate que se lleva a cabo en el seno de la sociedad civil, discusiones que no salen en televisión, pero que determinan su futuro político. En estos espacios, las diversas campañas que ha efectuado Carlos Vera en los últimos años se devela como lo que es: una iniciativa sin apoyo popular. Basta con recordar la fallida recolección de firmas para una revocatoria de mandato del Presidente Rafael Correa, la fracasada manifestación de septiembre de 2011 en favor de la libertad de expresión, o el lanzamiento de su libro “¿Cómo lo sacamos?” al que no asistieron ni siquiera sus propios aliados políticos.

Por otro lado, Carlos Vera emite algunas acusaciones graves que ponen en duda la capacidad de arbitraje del CNE. Si sabía que en las elecciones de 2009, los veedores de los partidos políticos opositores no hicieron adecuadamente su trabajo asegurando un fraude, sería comprensible que su denuncia ante las autoridades pertinentes haya causado la repercusión de los medios de comunicación. Sin embargo, y pese a estas acusaciones, incluso canales privados difundieron las noticias de las amplias victorias electorales del movimiento de Gobierno.

El ex periodista y político no es el primero ni será el último que cuestione la supuesta falta de legitimidad del CNE. Esa es la única argumentación que tienen aquellos sectores que perdieron por amplio margen las elecciones tanto para la Presidencia como para la Asamblea Nacional. Al parecer, la Restauración Conservadora, comienza a introducir la idea de fraude electoral con miras a las elecciones presidenciales de 2017.

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