Restauración Conservadora se opone al diálogo nacional

RSC Dialogo nacional

Luego de la visita del Papa Francisco, la moda de salir a la avenida de los Shyris se ha ido desgastando hasta su desaparición. Lo que queda latente, tanto desde el Gobierno como desde algunos sectores en la sociedad civil, es el diálogo nacional sobre los proyectos de ley de herencias y plusvalía, pero sobre todo sobre las perspectivas a futuro en cuanto a la redistribución de la riqueza, la igualdad de oportunidades y por ende el fortalecimiento de la democracia.

Sin embargo, los incitadores a la violencia, los líderes autoproclamados de las protestas, siguen empecinados con sus intereses golpistas. En estos días, algunas de las caras más visibles de la oposición, continúan su actitud virulenta y torpe de oponerse al diálogo, alegando que no es posible debatir con el Gobierno, porque supuestamente no brinda la adecuada apertura.

En esta semana, El Comercio cuestionó la aparente contradicción del Gobierno, quien por un lado llama al diálogo nacional, pero por otro condena las protestas registradas hace algunas semanas. Esta noticia es muy representativa, ya que captura con mayor exactitud el verdadero interés de la oposición. Para ellos, el diálogo nacional es reducir el debate a las consignas golpistas de una minoría que nunca ha estado acostumbrada a escuchar, solo a ordenar, y el único objetivo visible de derrocar al Gobierno a través de un golpe blando.

El llamado fue claro. Si en este diálogo nacional, alguien llega a demostrar que las leyes de herencias y plusvalía afectan a la clase media, el Presidente retiraría inmediatamente los proyectos del Legislativo. Si tanto dice tener la razón para protestar, la oposición tendría su oportunidad para demostrar sus argumentos y así cerrar definitivamente el conflicto. ¿Pero qué dijeron los principales líderes? Al saber que no tiene razón, la oposición ha intentado escudarse en la pobre estrategia del posicionamiento sistemático de su mentira a través de la maquinaria mediática privada que los apoya.

Por ejemplo, Jaime Nebot afirmó en una entrevista en CNN que “no hay nada que demostrar”, y se limitó a calificar a los impuestos de “confiscatorios”, al tiempo que admitía descaradamente su pertenencia al 2% de la población más rica del país que se verá afectada por las nuevas imposiciones.

Por su parte, Guillermo Lasso, ex banquero que en dos meses gana lo que un trabajador normal gana en toda su vida, difundió un lamentable video en el que evita identificarse dentro del 2% más rico del país, y se preocupa más en criticar el “excesivo poder” que ha acumulado el Gobierno. Alguien debería explicarle que es mucho más legítimo el poder político logrado de forma democrática que sus  fracasados intentos de comprar la Presidencia. De esta forma, yéndose por la tangente, Lasso finge demencia y se visualiza como un simple e inocente trabajador que ha prosperado como si fuera lo más sencillo del mundo, haciéndose pasar como cualquier ciudadano que no ha acumulado poder. Como si ganar 15 millones de dólares cada año no implica concentrar excesivo poder económico.

Estas fueron solamente dos muestras de la funesta capacidad argumentativa de la oposición. Por eso es comprensible su posición de cerrarse al diálogo nacional, porque ellos saben que sus intereses son evidentemente insostenibles.

En todo caso, queda pendiente la inquietud aupada por la oposición, de que aparentemente el Gobierno no atiende argumentos de quienes piensan distinto. Los hechos hablan por sí solos. Solamente en este año, el Ejecutivo se ha reunido con industriales, gremios de empresarios, transportistas, maestros, estudiantes, representantes de comunidades indígenas, jubilados del seguro social campesino, con miembros del colectivo del grupo GLBT, entre otros. Eso sin contar con las reuniones de Gabinetes Itinerantes, en donde se tratan temas de desarrollo de las comunidades. ¿Hacen falta más pruebas de la apertura del Gobierno al diálogo? Y a pesar de todo, la oposición insiste en su conducta cerrada.

Sería mejor que los acaudalados Nebot y Lasso hablen claro, que digan exactamente lo que quieren sin escudarse en términos ambiguos: no quieren un diálogo nacional, más bien quieren volver al clientelismo, a los chantajes al Gobierno de los grupos de poder manejados como mafias por los partidos políticos tradicionales, quieren dejar la aberrante desigualdad social del Ecuador tal como está, porque si no pueden comprar el poder político, al menos podrán recluirse en sus fastuosas mansiones y mantener sus espacios de poder.

2 Respuestas a “Restauración Conservadora se opone al diálogo nacional”

  1. AMATISTA JHONSON dice:

    YO QUIERO SER ACOMODADA!!..No puede ser posible que estos cara dura pertenecientes al 2 % quieran manejar el pais a sus antojos engañando al 98 % de los ecuatorianos que no somos acomodados porque ellos son los SEÑORES FEUDALES!

    • AMATISTA JHONSON dice:

      YO QUIERO SER ACOMODADA!!..No puede ser posible que estos cara dura pertenecientes al 2 % quieran manejar el pais a sus antojos engañando al 98 % de los ecuatorianos que no somos acomodados porque ellos son los SEÑORES FEUDALES!

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